admin_ao
mayo 30, 2025
Si te has esforzado por llevar una alimentación saludable pero la báscula no se mueve, no estás sola. La razón va más allá de “comer menos”. La ciencia muestra que estos son los 4 factores clave:
1. “Saludable” no siempre = ideal para TI
Un estudio en Cell Metabolism (2022) reveló que el mismo alimento afecta distinto a cada persona(¡hasta en un 300% en glucosa en sangre!). Ejemplos:
Cuando estás en un plan de alimentación, uno de los errores más comunes es no medir las porciones con precisión. Y es que frases como “le puse poquito”, “solo fue un puñito de nueces”, o “más o menos lo que decía” pueden estar saboteando tu progreso sin que te des cuenta.
Muchas veces creemos que solo importa lo que comemos y cuánto ejercicio hacemos… pero hay un peso invisible que nadie ve y que puede frenar por completo tu avance: el peso del estrés, la falta de sueño y las emociones.
Cuando estás bajo estrés constante (trabajo, casa, familia, presión), tu cuerpo libera cortisol, una hormona que:
Dormir menos de 7 horas afecta:
¿Te ha pasado que comes sin hambre real, solo por:
Uno de los errores más comunes cuando queremos bajar de peso o “comer mejor” es seguir lo que vemos en internet o lo que le funcionó a otra persona.
Pero… ¿y si tu cuerpo necesita algo diferente?
Lo que funciona para tu amiga, tu prima o la influencer de moda, no necesariamente te va a funcionar a ti. ¿Por qué?
Porque tu cuerpo tiene:
Un plan nutricional personalizado toma en cuenta:
Comer sano no es comer perfecto. Es comer con propósito y con guía.
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